Engaños inofensivos

Culebra Viperina (Natrix maura)

Esta belleza nos sorprende dormitando sobre el asfalto, en busca del reconfortante sol de estas tardes de finales de octubre, en días que han sido mañanas de densas y frías nieblas.

 

Temiendo por su vida, paramos el coche y le buscamos sitio a unos metros de la carretera, pues estábamos seguros que la carretera le iba a suponer su muerte

 

Nos llama la atención su mimetismo batesiano, por el que recibe su nombre castellano (culebra viperina), aplanando su cabeza dándole forma triangular, enrollándose y bufando, siendo completamente inofensiva, y dejando un nauseabundo olor que refuerza su seguridad, que sin embargo no le defiende de la gran cantidad de predadores naturales que tiene, aunque su principal problema es la destrucción y contaminación de las masas de aguas en las que vive, sin olvidarnos la persecución directa humana a la que se ve sometida a pesar de estar estrictamente protegida

 

Su vinculación con el agua acumula en su cuerpo gran cantidad de productos fitosanitarios principalmente organoclorados, se espera que la disminución de su uso repercuta positivamente en sus poblaciones, principalmente las de curso medio y bajo de los ríos. Otros problemas son las carreteras, la destrucción de masas de agua, la introducción de especies foráneas, y como ya he dicho, su muerte directa al ser una especie poco ágil en tierra, y como tantos otros oficios se objeto de la incultura de odio y terror

 

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¿Qué dirección tomar?

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Dirigidos por el gallo, sin rumbo fijo y siendo el viaje lo más importante, paramos en Cabeça do Carneiro, en uno de los dos bares de esta pequeña aldea.

 

Al entrar oímos como unos animados comensales entonan fados tras una puerta que da a un comedor del que nos sale un hombre pequeño, vestido de negro y con la gorra un poco torcida, y tras el saludo, le pedimos café, pero Manuela se lo pide con leche. Vemos entonces como la cara del señor se le cambia, suponiéndole un tremendo disgusto, retuerce el cuello, y con muy pocas ganas sale del café, volviendo al poco con un brik abierto de leche,mirando a Manuela y echando unas gotas en la taza le pregunta que cuanta leche quiere

 

Los dos cafés no llegan a los dos euros, con lo que al dejarle una propina de más de un café, creemos que se debe haber tranquilizado.

 

Salimos a unas mesas que hay en la puerta, un hombre de 75 años, según él nos confiesa, con unos preciosos ojos azules, nos saluda, al sentarnos junto a él. Entablamos conversación, y nos cuenta como siendo joven se dedicaba al contrabando, con fardo de 30 Kilos en la espada pasaba el café a España, como recuerda la dura posguerra española y como estuvo trabajando en Francia, Suiza e Italia, muchos detalles se nos escapan por entender el portugués. En fin una vida plena, y nos cuenta lo preocupado que se encuentra ahora por la falta de futuro que tiene la juventud, que nosotros lo tenemos más o menos arreglado, con más o menos apretones, pero que los jóvenes lo tienen mucho peor.

 

Cuando salen los fadistas, nuestro acompañante se marcha con ellos.

 

Quedamos impresionados como una persona que ha trabajado como emigrante en tres países y como contrabandista, se muestra desesperanzado por la actual situación que se le ofrece a la juventud

 

Entramos las tazas, y el dueño le dice a Manuela que no se hubiese molestado, y con un Brigadinho nos despedimos

 

 

 

Mundos distintos convergentes

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Manjares de las dehesas, bien de alcornoque o encina, las bellotas aún verdes, son despensa de puercos que ansiosos esperan la montanera, siendo su perdición hartarse de este fruto que les engorda y les acerca a su patíbulo, mientras nosotros los vemos felices y despreocupados, no sabiendo porque lo pasamos tan mal si por un puñado de bellotas pasaríamos días comiendo, habiéndolas por el suelo tiradas.

Me entristece y preocupa como la seca se extiende, y en pocos meses mata encinas y alcornoques gordos y sanos, pajeando las hojas. Las prácticas abusivas, poco respetuosas con la dehesa pasan factura irreparable, secando los campos. Son las dehesas de suelos raquíticos, semidesérticos, que engañan a los observador, creyéndolos fértiles, y en los que todo su esplendor se encuentra en las quercíneas que nos muestra.

Son las encinas y alcornoques la gallina de los huevos de oro, no en suelo que éstas mantienen y enriquecen, fertilizándolo generosamente a la vez que bombean agua y sales del profundo suelo.

Sesteo medioambiantal

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Me lama la atención que con tanto chillido de otras cigüeñuleas, correlimos, roncos trompidos de flamencos y otras gárrulas, éstas puedan sestear

 

Sin duda una cabezadita es necesaria para enfrentarse a la noche, con la que enfrentarse a algún sobresalto de alguna visita no deseada, en una pequeña laguna cuya protección es la gran densidad de especies inquietas que ante cualquier visita palpita y responde al unísono

 

Pero el verdadero peligro de las lagunas naturales viene del silencioso veneno de plaguicidas y fertilizantes que se filtran en acuíferos quedando durante lustros disueltos y produciendo desequilibrios que derivan a la presencia de generalistas como gaviotas que silencian al público, mientras que beneficia a los gestores medioambientales que encuentran en la presencia de estas sustitutas razones ecoturísticas de masa

 

Visitantes o de paso, pero siempre en invierno

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Calidris, Limosa, Chadraius, Vanellus…, variopintos limícolas que nos anuncian el cambio de tiempo.

 

Buscan reposo, en su viaje o en su invernada,  y espero que seamos unos buenos anfitriones y que estemos a la altura de tan ilustres visitantes, no dando una lamentable y pésima imagen ante otros países y otras generaciones, demosrando nuestra inteligencia y educación

 

Flamencos a la extremeña

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Las diferencias entre los embalses y los lagos hasta los más estúpidos las encuentran, por más que nos vendan las excelencias ecológicas que nos ofrecen los primeros los diferentes colectivos que tienen intereses en los primeros.

 

La ornitocenosis que nos encontramos, un indicador biológico, es uno de los instrumentos que pueden ser utilizados por los que quieran medir de forma objetiva estas diferencias, aunque sus resultados no serán tenidos en cuenta

 

La foto es un pequeño complejo endorréico en Extremadura, el único espacio Ramsar natural de Extremadura

 

Mirar

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En el restaurante das termas, con los ojos como platos, no nos pierde de vista este gatito azufrado, que como si se tratase de un visitante no muestra ni pizca de nervio, aunque no por ello echa al descuido un mínimo de precaución, pues somos españoles, y nos precede mala fama, que sin duda no es por antojo.

 

Con la lengua quieta, y los ojos listos, pasamos ante el felino, vapuleados ciudadanos que sin tregua nos sacuden, como los vecinos de mesa, jubilados que en año y medio han perdido la mitad de sus ingresos, sin esperanza que se haya detenido tanto desaguisado.