Bellotas de mar

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Agarrados como lapas a una gran variedad de sustratos, podemos encontrar los Balanus sobre conchas de mejillones, adosados a la piel de ballenas (¿inquilismo o parasitismo?), en maderas y cascos de barcos (fouling)

En este caso unas bellotas de mar se agarran a una botella de plástico que ha sido colocada sobre un palo en la playa de Santo André, y otras se apiñan sobre un corcho blanco, todas a la espera de la marea que les permite entrar en acción, filtrando su alimento con sus cirros (cirrípedos).

Nos llama la atención la fuerza de la vida, y nos hace reflexionar como en resquicios se nos puede manifestar con toda su fuerza, y a la vez nos damos cuenta la enorme fragilidad que muestra, al quedarle muy poco donde agarrarse

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Carrera de gamos

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Como elemento acompañante al mochuelo de la entrada de abajo, nos encontramos en el mismo lugar cercano a Melides, un vallado en el que un romántico portugués cría gamos.

Parece ser que la distribución del gamo se extendía prácticamente de forma continua por todo el sur europeo, si bien la última glaciación hizo que sus poblaciones quedaran diezmadas. El hombre ha sido la causa que lo volvamos a encontrar en muchos lugares, y en España en primer lugar los fenicios y luego los romanos le reintrodujeron en muchos espacios.

Aunque existen datos de haber existido pastores de gamos en la Edad Media, el gamo, por sus “palas”, ha sido siempre trofeo muy apreciado de caza y hace necesario que su gestión tenga en cuenta los factores de sobrepastoreo y competencia con otras especies, así como poder ser vector de enfermedades cuando sus densidades son excesivamente altas, y conseguir una adecuada estructura en sus poblaciones. Especiales cuidados deben ser tenidos en las industrias cinegéticas de nuestros montes, prácticamente en donde únicamente podemos encontrar a esta especie

Perfectamente adaptados a la carrera en la que se basa su defensa frente a sus predadores con sus grandes orejas, ojos y fino olfato le permiten detectar a sus posibles predadores con la suficiente antelación. Sus predadores, el lobo y el hombre, y en algunos lugares el lince que atrapa hembras y crías. Aunque sus ojos son grandes su agudeza visual es baja, parcialmente en color y prácticamente nula a partir de los 60 metros

Cargar el mochuelo

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Haciendo un poco de pistas cerca de Melides,  nos encontramos este volantón de Mochuelo, que intentamos atrapar para subirlo a algún Alcornoque, y vemos que muy espabiladamente nos sale huyendo lo que nos alegra, pero al mismo tiempo nos quedamos preocupados y esperamos que su apresurada aventura de independización no le salga mal.

El nombre científico del mochuelo es Athene noctua. Athene alude a la mitología griega, en la que Atenea, hija de Zeus y Metis, era la diosa del pensamiento. Igualaba su sabiduría a Zeus. Se le atribuía ser la creadora de las ciencias, del arte y de la agricultura, dando a los griegos el olivo y el arado. Era la protectora de Atenas, del que deriva el nombre de esta ciudad. Para conseguir ser la diosa de Atenas, ella y Poseidón luchaban, y los dioses establecieron que el que diese a los hombres el don más útil sería el vencedor. Poseidón, con un golpe de su tridente, hizo surgir un caballo, y Atenas un Olivo. Los dioses decretaron que el Olivo es más útil (tendrá algo que ver el proverbio “cada mochuelo a su olivo”)

Tan apreciado era el Mochuelo por los antiguos griegos que fue elegido para decorar los tetradacmas (hacia 450 a.C.). Actualmente lo volvemos a encontrar en las monedas de un euro griegas.

Por lo tanto la idea de estar asociados, os búhos y otras nocturnas, con malos presagios, no siempre ha sido así; evidentemente dejo al margen el enorme aspecto beneficioso, en muchos aspectos, de ésta y otras aves, Dejemos de cargar sin sentidos sambenitos o mochuelos y dejémoslo para la lectura de mitos e historia

http://contenidos.educarex.es/varios/de_ciconia_a_ciguena/4hastahirundinidaexclusive.htm#MOCHUELO

Majuelo: otra especie seto

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Ya he hablado muchas veces de la importancia que han adquirido las cunetas (quien me lo iba a decir hace años), en muchos casos refugio de nuestra fauna y flora más menuda, aunque a veces lo es para especies de cierto porte, como matorrales, arbustos e incluso árboles, como es el caso del protagonista de la foto: el majuelo o espino albar.

 

Las cunetas por desgracia son para muchos lugares en los arrojar todo tipo de desperdicios, incluidas las colillas, convirtiéndose en los focos de muchos incendios. También, las cunetas, son regularmente “limpiadas” de las llamadas malas hierbas, utilizándose agresivos plaguicidas que arrasan estos refugios. Y además, como muy bien saben los cazadores, en ellas se encuentra muchas de sus piezas menores, por lo que muchos cazadores se acercan peligrosa e ilegalmente a todo tipo de vía pública.

 

Como otros arbustos de la misma familia, sus tisanas, parecen tener propiedades astringentes, pero ésta además es reguladora de la circulación sanguínea y tonificante del corazón.

 

Las majuelas siempre fueron pasto del hombre, y en yacimientos de asentamientos humanos paleolíticos se han encontrado restos de ellas.

 

Por su carácter mediterráneo ha sido empleado en hortofruticultura como patrón para el injerto de diversos frutales.

 

El majuelo aparece asociado normalmente con los encinares, aunque también con alcornocales, prefiriendo suelos básicos. En lugares adecuados llega a formar setos, con lo que junto a la zarza lobera y zarzamoras constituiría un bello, efectivo y ecológico linde entre fincas

 

Espesas e intrincadas zarzas vs. sabrosas zarzamoras

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Conservándose discretas hasta la fecha, las zarzamoras adquieren llegado esta época colores llamativos, habiéndose conservado como lana entre zarzas hasya el momento. Ahora se disponen a ser comidas por un los invernantes y los de paso, para que en su apresurado metabolismo sean bien a ser dispersadas por otros terrenos que pronto espesarán con un sistema de crecimiento por tierra y aire, pues tanto se enraízan emergen los tallos y estos se entierran, volviéndose todo un muro natural espeso y efectivo, que no es aprovechado como barrera natural en lindes de fincas pues su trabajo es diario, y ya sabemos que los campos están abandonados o son segunda residencia que precisan más artificio y menos cuidado

Pero estas de la foto están ahora en nuestra cocina, pues ayer Manuela y yo las cogimos y ahora son mermelada de temporada. Son sueño y pasión que pronto cumpliremos con nuestra labor de endozoocoriantes

Si bien, nosotros la seguiremos tomando como mermelada, dejo una referencia de Dioscórides, en el que se apuntan la cantidad de usos medicinales que tuvo esta planta: “La zarza es conocida de todos; aprieta, deseca y ennegrece el cabello. El cocimiento de sus tallos, bebido, restriñe el vientre y el menstruo y es remedio contra las mordeduras de la serpiente llamada Prester. Sus hojas, mascadas, tienen fuerza de fortificar las encías, de atajar las llagas que van cundiendo y las que en la boca se engendran. Aplicadas en forma de emplastro, sanan las llagas manantías de la cabeza, reprimen los ojos salidos, y curan las almorranas endurecidas y el fluxo dellas. Aplícanse también últimamente contra las flaquezas del estómago y contra los dolores cardíacos. El zumo exprimido de sus tallos y de sus hojas, después espesado al sol, tiene mayor eficacia para todas las cosas dichas. El zumo de las zarzamoras perfectamente maduras, es útil para hacer gargarismos. Comidas, las mediocremente maduras, restriñen el vientre; lo mesmo hacen sus flores bebidas con vino

 

Desconozco completamente a que serpiente hace referencia Dioscórdides con Prester, de la que solo encuentro referencias mitológicas, pero me sorprende el relato que de su mordedura hace Dante en su libro El Infierno: “Cuenta Lucano que dos soldados del ejército de Catón fueron mordidos por dos serpientes en el desierto de Libia. Uno de ellos, llamado Sabello, fue reducido a cenizas por la mordedura de la serpiente Seps; el otro, Nasidio, fue mordido por la serpiente Prester cuyo veneno lo hinchó de tal modo que saltó su coraza y desaparecieron las líneas humanas de su persona

Zarza lobera

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Denominación que encuentro para el rosal silvestre, que junto con la zarzamora pueden formar intrincando bosquetes espinosos en zonas riparias que son sustituidos en las zonas en las que aflora el agua por carrizales o cañaverales y juncales, siendo lugares en los que encuentran refugio un sinfin de especies de animales

La otoñada se prepara, y sorprende que las plantas no solo sean capaces de soportar los rigores del verano sino que salgan airosamente, fructificando

 

Los tapaculos de esta rosa canina, con rojo luminoso, preparados para la zoocoria, preparan la llegada de invernantes, indicando que el ciclo continúa

 

Huesos sin sepultura

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Los incendios que en España forman parte del verano, tanto como el gazpacho, el picadillo o el calimocho, queman la carne de mi carne y el hueso de mis huesos, dejando huellas imborrables por más que en apariencia desaparezcan en unas decenas de años, pues si consideramos la microfauna,l as micorrizas o a las poblaciones de distintas especies con un pool genético exclusivo  que desaparecen para siempre, cada uno de estos ecosistemas desaparecen para siempre. Es cierto que el turista percibe que el “BOSQUE” con mayúsculas, es decir, solo en apariencia se recupera, aunque falten elementos imprescindibles para la salud del ecosistema, pero no son elementos que a los gestores les importe que se conforman con la asistencia del popular ecoturismo de rafting, puenting o vete tú a saber que otro –ing.

 

Al principio queda el terreno desnudo, todo piel y hueso, expuesto a una intensa erosión que lava el terreno, siendo los incendios causados por personas de carne y hueso, no por fantasmas ambientales. Los troncos muertos quedan con sus huesos mondos y lirondos y no encuentran sepultura

 

A otro perro con ese hueso, España tiene capacidad y posibilidad para que los incendios no sean más que sucesos aislados, pero lo que falta es intención para que eso sea así, y por los huesos de mi padre y por los siglos de mi madre seguiremos asistiendo cada verano a este lamentable y evitable espectáculo

 

País en el que para recorrerlo  es suficiente salvoconducto de huesos de jamón y bota grande de vino