Vientos

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La información nos puede llegar de mil formas diferentes, se trata de seleccionar la fuente y muchas veces ser capaces de leerla.

 

El viento no se cansa de contarnos historias traídas de miles de kilómetros que no las escuchamos, aunque a veces nos quedan registros de sus resultados. En Machede, este abandonado molino de viento nos recuerda la utilidad de su buen uso, siendo lugar de encuentro de muchas personas. Ahora este pequeño pueblo pasa por momentos de especulación, con campo de golf incluida que provoca que sus pocos habitantes, la mayoría de su población son evorenses que solo tienen segunda residencia en la zona, pasen por escasez en el suministro de agua, a pesar de disponer de un embalse (Albufera de Barragem de Monto Novo) o quizás por tenerlo, pues ya es sabido que la disponibilidad de agua disminuye si su fuente es por acuíferos, pero son muchos los ejemplos que pequeñas aldeas (freguesias en este caso) que son sacrificadas en pro de las grandes urbes.

 

El viento nos sigue contando pero no le escuchamos, metidos en burbujas ficticias que nos estallan, y simplemente se trata que no te pille, ni a ti ni a los tuyos, que te lo cuenten y que te digan que ha sido un caso aislado y que todo está superado.

 

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Caminos

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Andar por los caminos siempre ha entrañado peligros, los peores los que no se ven y te asaltan por sorpresa, pero ahora pléyades de insectos nos atacan pues es tiempo de primavera que este año es especialmente corta y explosiva

Muchos caminos son extraños dibujos que ahora perfilan claramente las “malas hierbas”, siendo refugio de tanta naturaleza silenciosa, al margen de los parques y reservas oficialmente protegidas

Más vale mala senda que buen atajo, y por mala que aquella sea siempre sabremos por donde andamos, que estrecha son algunas y anchos se nos prometen otros, pero de promesas vamos bien servidos, equivocando este término con mentiras

Unas gotas

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De la importancia de la gota de agua, en su justa medida, sobran escritos que su exceso es de todos conocido.

Humedece, lubrifica y entona la vida, limpia la atmósfera y permite que olvidemos los malos recuerdos. Aunque incluso  a veces sus excesos, si son regulares, son bien recibidos, siendo la causa de muchos embarazos en los climas monzónicos

Las gotas puntean la flor de la jara, dándole un salpicado a sus pétalos

Sus flores maceradas con vino fueron utilizadas como astringente, y también con aceites como elemento cicatrizante en llagas persistentes y quemaduras.

Son las distintas especies de jaras plantas pirófitas, como tantas mediterráneas, rebrotando rápidamente tras el paso del fuego, y muchas veces en las labores de repoblaciones no se tiene el cuidado necesario, eliminándolas al remover el frágil suelo.